Érika

¡Me llamo Érika!

Educadora especial

Ser Educadora Especial me ha enseñado a ser más observadora y, sobre todo, a trabajar en mi calidad como persona. Cuando recibo a un niño que requiere de mis servicios, mi labor va más allá de diseñar un plan educativo; comienzo explorando lo que puede estar ocurriendo en cada uno de los entornos donde se desenvuelve y busco brindarle a él o ella, y a su familia, las herramientas necesarias para avanzar.

En este camino, me he encontrado con padres que, llenos de preocupación, no saben por dónde comenzar a caminar en este nuevo viaje. Por eso, creo firmemente que mi trabajo no se limita a cumplir un programa educativo en un tiempo determinado; también implica acompañar a esa madre, padre o familiar para que se sienta apoyado y comprendido durante todo el proceso, especialmente cuando el camino es incierto.

Una de las razones por las que amo mi profesión es que me permite ser creativa y evitar la monotonía. Cada caso es único y me reta a investigar, crear y adaptar estrategias que faciliten el aprendizaje del niño.

Cuando llegan estudiantes con diagnósticos complejos, me motiva aún más seguir formándome para ofrecerles lo mejor de mí como profesional.

El mejor regalo que puedo recibir son los abrazos espontáneos con los que muchos niños me reciben al iniciar las sesiones o cuando estoy en mi rol de maestra integradora. Ya que, entre mis grandes pasiones está la inclusión escolar, un reto que requiere equilibrio y trabajo conjunto, pero que sé que es posible lograr.

“Más que enseñar, busco abrir caminos para que cada niño pueda brillar con su propia luz.”

Formación

  • Magister en Educación Especial Integral
  • Licenciada en Educación Especial 
  • Formada en Estrategias para el abordaje del TDAH
  • Formada en el abordaje multidisciplinario en el Trastorno del Espectro Autista
  • Especialista en Educación Inclusiva
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